Escuchar y Ayunar
Escuchar y callar como actos de poder en la era del exceso verbal
El mensaje de Papa León XIV para la Cuaresma 2026 tiene una carga más subversiva de lo que parece. No se limita a pedir escucha y ayuno como ejercicios de piedad individual. Hace algo más incómodo: desplaza la responsabilidad hacia quien habla.
No hacia quien se ofende.
No hacia quien interpreta mal.
Sino hacia quien emite la palabra.
Y eso, en una cultura obsesionada con la susceptibilidad del oyente, es radical.
I. El dolor empieza antes de sentirse
El Papa sugiere algo que cualquier análisis confirma: muchas formas de dolor no comienzan en la herida visible, sino en la palabra pronunciada sin cálculo.
La palabra no es vapor, es acción.
Produce efectos psicológicos, sociales y políticos, modela reputaciones, activa conflictos, instala resentimientos.
Decir algo “sin mala intención” no elimina su impacto.
La moral no evalúa solo intención; evalúa consecuencias.
Y aquí está el punto fuerte del mensaje: el dolor que otros cargan puede haber comenzado con nuestra ligereza.
Una frase dicha por impulso.
Un sarcasmo lanzado para ganar aplausos.
Una humillación disfrazada de franqueza.
El Papa no romantiza el sufrimiento. Lo intercepta en su origen: la lengua que no se disciplina.
II. El ayuno como freno al daño
Ayunar no es solo dejar de comer, es entrenar el límite.
Desde una lectura materialista el ayuno es una técnica de regulación de la conducta, no es espiritualismo; es estructura.
Cuando el Papa habla de ayunar de palabras hirientes, está señalando algo incómodo: el mal no siempre es sistémico o abstracto. A veces empieza en la trivialidad de una frase.
En redes sociales esto es evidente:
Una ironía mal calibrada escala en conflicto.
Una acusación precipitada fractura relaciones.
Un juicio público destruye reputaciones.
El que habla tiene poder.
Y el poder sin disciplina genera daño.
Ayunar del exceso verbal es asumir que la responsabilidad moral no termina en “yo solo dije la verdad”. Importa cómo se dice, cuándo se dice y para qué se dice.
III. Escuchar: la otra mitad del acto moral
Si el ayuno regula la emisión, la escucha regula la recepción.
Pero escuchar no es pasividad. Es una forma activa de inteligencia:
Permite comprender antes de reaccionar.
Reduce errores de interpretación.
Detecta matices que la reacción inmediata aplasta.
Escuchar implica suspender el impulso defensivo.
Implica reconocer que no todo ataque es personal.
Implica admitir que quizá entendimos mal.
En un entorno donde la identidad se siente permanentemente amenazada, escuchar es casi un acto de valentía.
IV. La responsabilidad que nadie quiere
El mensaje es poderoso porque no victimiza ni paternaliza.
No dice solo “cuiden a los que sufren”.
Dice implícitamente: cuida lo que dices, porque puedes ser origen del sufrimiento.
En una cultura que externaliza la culpa, esto es disruptivo.
No basta con exigir sensibilidad al oyente.
Hace falta sobriedad en el hablante.
Y eso requiere:
Autocontrol.
Conciencia de impacto.
Disciplina emocional.
Capacidad de demora.
La libertad de expresión no se niega.
Se madura.
V. Aplicación concreta (donde más duele)
Antes de publicar, preguntarse:
¿Esto construye o solo descarga tensión?Antes de criticar, evaluar el impacto:
¿Estoy señalando una idea o humillando a una persona?Antes de reaccionar, escuchar completo:
¿He entendido el argumento entero o solo el fragmento que me irritó?Practicar el ayuno verbal periódico:
Un día sin polemizar.
Un debate donde no uses adjetivos.
Una crítica sin sarcasmo.
VI. Resumen poderoso
Escuchar es frenar la reacción.
Ayunar es frenar la emisión.
Escuchar evita que el conflicto se malinterprete.
Ayunar evita que el conflicto nazca.
La palabra puede herir antes de que el dolor sea consciente.
El silencio estratégico puede sanar antes de que el daño escale.
En una cultura que premia la rapidez y el volumen, la verdadera fuerza es la disciplina.
No se trata de espiritualidad sentimental.
Se trata de responsabilidad material.
Porque a veces el sufrimiento que denunciamos
comenzó con algo que dijimos
sin pensar.
Marlon


